domingo, 31 de enero de 2010

Días de Radio. Vivir, trabajar y luchar con las masas

Enero de 1973.
-- No cabe duda que la situación exige cada vez más de nosotros, ¿no crees?
Las palabras que Nacho Olivares me había dicho otra mañana de enero, casi un año antes, iban y venían una y otra vez mientras el viento del norte descolgaba cortinas de lluvia menudita y yo avanzaba lentamente, apoyando en las flojas alambradas que resguardaban terrenos baldíos en las faldas del Topo Chico, con la arcilla chiclosa adherida a los zapatos.
¿Qué estaría haciendo él ahora? ¿Estaría a salvo? ¿Por cuánto tiempo?¿Qué opinaría de nuestros proyectos? ¿Por qué ahora que tenía algo concreto para debatir con él, que era tan ecuánime, tan reflexivo, no aparecía?
¡Qué lejos estaba yo de saber que un año más sostendría su lucha contra un enemigo mil veces más poderoso, organizado y preparado para destrozar brutalmente, como lo hizo con el martirizado cuerpo de Nacho, a esos grupos de jóvenes que se levantaban más que con las armas, con el corazón a punto de estallar ante los crímenes, la explotación y opresión de un régimen caduco!
-- ...la situación exige cada vez más de nosotros… volvía a escuchar la voz de Nacho a mis espaldas, como aquella mañana en que imprudentemente leía yo en el antiguo edificio de la Facultad de Economía las consignas que se conservaban desde el movimiento universitario de 1971.
Comprendí mi imprudencia hasta ese momento. La víspera, todos los medios habían informado sobre la balacera de los condominios Constitución. Destacados compañeros del movimiento estaban involucrados; algunos de ellos habían sido atrapados y otros heridos o muertos en aquel lugar.
Llegué pensando en la necesidad de recoger información, de ayudar a organizar algo aunque ya fuera egresado de la Uni. Nacho me pidió que saliéramos del edificio.
-- Esto hierve de policías. Hay una paranoia tremenda y con razón. Están buscando en los archivos, en las agendas, van por todos los contactos, hayan tenido o no que ver con el movimiento. Todos sospechan de todos…
Comprendí el riesgo que corría Nacho, uno de los más destacados dirigentes en aquella Facultad que había sido también con los “contra-cursos” y sus brigadas de educación política el núcleo de avanzada en la radicalización del estudiantado. Pero él se veía tranquilo.
-- Sin embargo, me dijo sabiendo que yo entendía a que se refería, pronto tendremos que hacer lo que nos toca...
Platicamos brevemente. Quería decirle algo, explicar porqué el sacrificio que adivinaba iban a hacer él y otros muchos compañeros valiosos como él sería prematuro e inútil, que había tanto qué hacer con ese pueblo por el que ellos iban a morir pero que estaba muy lejos de tomar ese camino…
No alcancé a decir nada, ni creo que con la firmeza y vehemencia con que platicaba cuando se despidió, hubiera cambiado algo. Pero sobre todo ¿qué podía yo mostrarle cuando ellos ya estaban cargando un mundo sobre sus espaldas?
Pensaba en el generoso compromiso que encerraban sus palabras cuando llegué por fin a la reunión con mis compañeros y con un grupo que crecía, aunque todavía no lo suficiente, de hombres y mujeres de diversos puntos de la ciudad que acudían a preparar con el sigilo más riguroso posible lo que esperábamos fuera la mayor invasión de tierras urbanas en Monterrey.
Casi todos habían probado la represión una o más veces en intentos frustrados por conseguir un pequeño pedazo de tierra para criar a los hijos. La miseria, la desesperación de vivir en horrendas pocilgas, las rentas cada vez más caras y el pan más escaso, todo eso era la selección natural de quienes se sumaban, dispuestos a todo, urgidos por dar el último paso.
En la reunión para preparar al grupo que estaría al frente de la invasión, se dio la palabra a un compañero que venía del DF a apoyarnos en la formación teórica. Lo que dijo, había sido el centro de una plática previa y motivo de identificación mutua. Faltaba comprobarlo en la práctica.
-- Vamos a tratar de asegurar un grupo de cien personas decididas. Eso vale más que mil con miedo; los demás nos seguirán. Por todo lo que oímos, creemos que es el momento. Avanzar antes que el pueblo esté dispuesto a hacerlo, es aventurerismo, es irnos solos al matadero. Pero no avanzar cuando la gente quiere hacerlo, es derechismo, es cobardía.
Otra diferencia fundamental es la dirección política. Vamos a comprobar la importancia de vivir, trabajar y luchar con las masas: ¡ese es el principio de integración que nos diferencia de “la vieja izquierda”!
Mao Tsetung dijo: “¿Cómo juzgar si un joven es revolucionario? Sólo hay un criterio: si está dispuesto a fundirse y se funde en la práctica con las masas obreras y campesinas. Si hoy se identifica con las masas, hoy es revolucionario; si mañana deja de hacerlo o pasa a oprimir a la gente sencilla, se transformará en contrarrevolucionario”.
-- Eso está muy bien, ¿quién es él? – me preguntó un compañero.
-- También lo acabo de conocer, le dicen 'Beto' Anaya.

viernes, 29 de enero de 2010

El pueblo y sólo el pueblo es la fuerza motriz que hace la historia

En el año 2010 confluye la conmemoración de tres hechos fundamentales para la historia de este país: el bicentenario del inicio de la guerra de independencia (1810), el sesquicentenario del triunfo liberal en la guerra de Reforma (1860) y el centenario del inicio de la Revolución Mexicana (1910).
Se trata de tres momentos relevantes cuyo conocimiento es indispensable para explicarnos el desarrollo de la lucha de clases en México hasta el momento actual, en que la burguesía nacional detenta el poder absoluto. El pueblo fue carne de cañón una y otra vez en esos grandes movimientos, para finalmente elevar sobre las pilas de muertos a sus enemigos de clase.
Cómo y porqué ocurrió esto y cómo y porqué puede y debe evitarse que el pueblo riegue estérilmente su sangre en las futuras luchas necesarias para erradicar la miseria y la desigualdad social, son enseñanzas que los mexicanos debemos extraer de aquellas luchas. Es la mejor manera de honrar a esas masas anónimas caídas por millones en esta lucha de siglos en todos los rincones del país, traicionadas en sus sueños y esperanzas de libertad, igualdad, justicia social con pan, salud, educación, techo y trabajo digno para todos en una sociedad sin explotados ni explotadores.
La burguesía nacional, chauvinista (patriotera), nos ha contado su versión de la historia desde las escuelas públicas, otra parte de la burguesía, con nostalgias aristocráticas, enseña su propia versión en los colegios confesionales. Pero la versión histórica desde el punto de vista de los oprimidos, de los explotados, de los vencidos hasta ahora, difícilmente la conocen los herederos de los que fueron a morir sin redención.
A eso invitamos desde aquí. A hacer un esfuerzo para conocer e interpretar desde una posición de clase la rica tradición de lucha del pueblo mexicano, asimilarla y utilizarla para transformar la sociedad actual.

jueves, 28 de enero de 2010

Es un hecho: ¡Radio TyL vuelve al aire! Comunicado de AMARC México

COFETEL EMITE PERMISOS PARA RADIOS COMUNITARIAS

• Después de un año y medio de realizada la solicitud, seis medios comunitarios más en el país podrán operar con permiso.

28 de enero de 2010.- Este miércoles 27 de enero la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) dio a conocer que el pleno de este organismo resolvió otorgar 19 permisos para operar estaciones de radio y canales de televisión, entre los que se encuentran 6 para radios comunitarias.

Tras la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que establece que la facultad de otorgamiento de este tipo de permisos compete exclusivamente a la Cofetel, ésta resolvió finalmente autorizar a medios comunitarios para que operen sus propios medios de comunicación

Desde octubre de 2009 la Cofetel anunció que tras los estudios técnicos y la opinión favorable de la Secretaría de Gobernación, el pleno de dicho organismo regulador determinó que cumplen con todos los requisitos de ley para que se les otorgen los permisos, entre los que se encuentran: Por la igualdad social A.C., de Monterrey N.L.; Cultura y Comunicación de Zaachila, de la comuninidad del mismo nombre en Oaxaca; Teponaztle Cultura y Comunicación, de Tepoztlán Morelos; Comunicaciones Filo de Tierra Colorada, de Xaltepec Palmar del Bravo en Puebla; Voz Flor y Canto de Otumba, Estado de México y Radio Aro, de Ciudad Nezahualcoyotl, Estado de México. Todas ellas son emisoras comunitarias que atienden poblaciones indígenas, campesinas y obreras en sus respectivas comunidades.

Este hecho constituye un paso fundamental en el reconocimiento de las comunidades a ejercer su derecho a la libertad de expresión por medio de la radiodifusión comunitaria. Con ello se avanza en el cumplimiento de recomendaciones que diversos organismos internacionales de derechos humanos como la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han emitido al Estado mexicano.

Por ello, AMARC-México se congratula y hace un llamado la Cofetel a fin de que continúe con esta política de reconocimiento a los medios comunitarios pero de una manera más ágil, y a las instancias competentes a fin de llevar a cabo las acciones pendientes para el pleno reconocimiento que permitan la subsistencia digna de los medios comunitarios en México.

Cabe resaltar que estos permisos se suman a los 13 ya existentes para comunidades en el país, lo cual continúa representando menos del 1% del total de las frecuencias que actualmente operan los sectores comercial y estatal, por lo que aún hace falta un largo camino por recorrer para equilibrar las asimetrias en la radiodifusión y fortalecer la diversidad y pluralidad mediática en el país.

lunes, 25 de enero de 2010

Más que una teoría conspirativa: "Este terremoto fue precipitado por otro terremoto político y económico impuesto por Washington"


A través de los sucesos actuales de Haiti, importa mucho analizar su historia pasada y presente para comprender mejor la naturaleza rapaz del imperialismo y explicarnos porqué su existencia es consustancial a las desgracias de los pueblos subdesarrollados. Esta entrevista de periodistas democráticos, no reputados como marxistas o comunistas, aporta elementos a los ya conocidos para fundamentar la disyuntiva de esta época: o perece el imperialismo o perecen los pueblos.

Amy Goodman para Democracy now!
Entrevista con Kim Ives, corresponsal de Haití Liberté, con quién hemos estado viajando y trabajando durante nuestra estadía en Haití. Platiquemos de esta tremenda catástrofe. Por supuesto se trata de una catástrofe natural, pero ¿cómo cuadra esta catástrofe con la realidad haitiana? El grado de devastación que estamos viendo no sólo tiene que ver con la naturaleza.
No, desde luego. De hecho, este terremoto fue anticipado por un terremoto político y económico, cuyo epicentro se encuentra a 2.000 millas al norte, en Washington, DC, y desde hace 24 años.
Podemos hablar, en primer lugar, de los dos golpes de Estado perpetrados en un período de 13 años, respaldados por Estados Unidos, que impuso regímenes títeres que los haitianos expulsaron del poder. Pero esos golpes de Estado y las ocupaciones militares posteriores por fuerzas extranjeras -prohibidas por la Constitución haitiana- fueron destructivas no sólo para el gobierno y la soberanía nacional, sino también para los gobiernos y asambleas legislativas locales, las alcaldías y las asambleas electorales locales encargadas de elegir un consejo electoral permanente. Nunca se constituyó dicho consejo electoral permanente, sólo existe de forma provisional y a través de éste, Préval asegura el dominio de su partido.

Para dejarlo claro, te refieres a los golpes de 1991 y 2004 que desembocaron en el despojo y destierro del presidente Jean-Bertrand Aristide. Y hablas de la participación de EEUU en esos golpes.

Así es. En ambos casos las fuerzas armadas estadounidenses sacaron Aristide de Haití. La primera vez pasó su destierro en Washington y la segunda acabó en Sudáfrica, donde ha pasado los últimos seis años.
Esos terremotos políticos impuestos desde Washington vinieron acompañados de terremotos económicos, las políticas económicas que implementaron cuando expulsaron a Aristide, el cual había manifestado una orientación nacionalista que pretendía construir la autosuficiencia nacional de Haití que rechazaba Estados Unidos. Éste quería que se privatizaran las nueve industrias estatales y que se vendieran a los inversores estadounidenses y extranjeros.
Hace unos 12 años, bajo la primera administración de René Préval, se privatizaron la Minoterie d’Haiti and Ciment d’Haiti y las empresas estatales productoras de harina de trigo y cemento. En cuanto al trigo, en estos momentos tenemos una población hambrienta. Podrías imaginar las posibilidades si el Estado contase con una molina robusta para producir harina, el pueblo tendría pan para comer. Se vendió esa empresa a una compañía de la que Henry Kissinger es miembro de la junta directiva. Y punto, se cerró la empresa. Ahora, Haití no cuenta con una molina de trigo, ni estatal ni privada.

¿Dónde consigue su trigo Haití?
Tiene que importarlo, una buena parte procede de EEUU. El otro caso -más irónico- es el de la fábrica de cemento. Se trata de un país cuyos fundamentos geológicos consisten, sobre todo, en la caliza, que es el insumo básico del cemento. Es un país que absolutamente debería y podría tener una empresa productora de cemento, y la tuvo, pero fue privatizada y cerrada apresuradamente. Y comenzaron aprovechando los muelles de la que fue la empresa del cemento para importar el cemento. Así que cuando vemos los miles de edificios de cemento derribados y aplastados, recordamos que se van a necesitar millones de toneladas de cemento, y ahora será necesario importar todo ese cemento en vez de producirlo. Haití bien podría y debería exportar cemento, no importarlo.

Uno de los problemas mas dolorosos para la diáspora haitiana y para las familias en el exterior con seres queridos aquí en Haití es que no han podido averiguar si están vivos. No se han podido comunicar con ellos. Y eso nos lleva al tema de la compañía de teléfonos

Exacto. Teleco fue la sepultura de las empresas estatales en Haití. Durante el golpe de Estado de 1991-1994, los ingresos de Teleco mantuvieron al gobierno exiliado del Presidente Aristide. Una semana antes del terremoto se privatizó esa compañía. La vendieron a una compañía vietnamita, Viettel. Y si tuviéramos en este país una empresa nacional de teléfonos fuerte y dinámica se habría evitado una gran parte de los problemas de comunicaciones que hay. Pero, al contrario, las comunicaciones del país están prácticamente en manos de tres compañías privadas de celulares: Digicel, Voila y Haitel.

Pero alguien podría argumentar que la empresa se privatizó hace una semana porque, por culpa de sus anteriores dueños, era deficiente.

Es precisamente lo que sucedió. El gobierno haitiano, bajo el liderazgo de Préval y sus ministros, saboteó y socavó la empresa. Hace mucho tiempo que mantenemos esta lucha contra la privatización. Hablamos con un sindicalista de Teleco, Jean Mabou, un dirigente sindical. Y éste nos llevó a un cuarto lleno de equipos de telecomunicaciones nuevos y modernos. Nos dijo: "tenemos estos equipos y no nos permiten instalarlos. Están socavando la compañía estatal con el propósito de privatizarla".

Kim, sabes que por desgracia el mundo sólo presta atención cuando hay catástrofes y ahora la atención del mundo está enfocada en Haití. Comenzaste hablando de los dos golpes contra Aristide. Tal vez puedas hacer un breve resumen de la historia de Haití desde 1804.
Ok, en breve. 1804, la primera y última revolución exitosa de esclavos de la historia, la primera república negra del mundo, la primera nación independiente de América Latina, piedra angular de todas las demás revoluciones. Y tuvieron que pasar 60 años para que el gobierno de Abraham Lincoln la reconociera, después de la Guerra Civíl.
En 1915, los marines estadounidenses invadieron el país y se apoderaron del banco central y del gobierno. Se quedaron 19 años, hasta 1934. Después instalaron la Garde d'Haiti, la Guardia de Haití, que operó como un brazo de los marines para proteger los intereses de Estados Unidos en Haití. La ocupación dió a luz en 1957 a la dictadura de François "Papa Doc" Duvalier, quien legó su título de presidente vitalicio a su hijo, Jean-Claude Duvalier, cuando murió en 1971.

¿Y el papel de EEUU en esa historia?
EEUU siempre respaldó a todos esos gobiernos por razones geopolíticas. Haití constituyó el baluarte principal contra el "expansionismo comunista" procedente de la vecina Cuba. Por eso Estados Unidos sostuvo y apoyó militar y económicamente a los regímenes Duvalier, a pesar de la oposición del pueblo Haitiano.

¿Una cleptocracia? ¿Se enriquecieron los dictadores a costa del empobrecimiento del pueblo?
Exacto. Y después, en 1986, se dieron cuenta de que ese modelo estaba creando demasiados "Che Guevaras", demasiadas revoluciones en América Latina y optaron por estas elecciones de fachada para instalar a dirigentes presuntamente más democráticos, pero eran elecciones compradas.
Haití fue el primer país de América Latina que derrotó el esquema electoral promovido por EEUU al elegir para la presidencia a un párroco pobre, Jean Bertrand Aristide. Durante su toma de posesión en 1991, Aristide declaró la segunda independencia de Haití, porque el país quería independizarse del dominio de Estados Unidos y Francia. Y éstos respondieron a los ocho meses con un golpe de Estado. Así comenzó el terremoto político y económico con epicentro en Washington y París desde hace 24 años. Así se perpetró el primer golpe contra Aristide. Lo mantuvieron en exilio durante tres años, durante la administración de George H. W. Bush, pero continuó con Clinton.
A propósito, uno de los compromisos principales de Aristide al llegar a la presidencia fue aumentar el salario mínimo.

La segunda vez que Aristide fue elegido, en 2004, y secuestrado casi de inmediato por las fuerzas armadas y de inteligencia de EEUU, lo botaron y prácticamente dejaron presos al presidente y Mildred Aristide en República Centroafricana. Finalmente acabaron en Sudáfrica, donde residen en la actualidad. No pudieron regresar a Haití debido a la presión de los funcionarios de Estados Unidos. Desde Sudáfrica, el Presidente Aristide declaró en una rueda de prensa que quiere regresar a Haití. He planteado esa inquietud a varias personas aquí. Estados Unidos controla el aeropuerto. El presidente Préval cedió el control sobre el aeropuerto a EEUU. Pero Aristide no ha podido regresar. ¿Qué opinas, si Obama y Preval afirman que el desastre rebasa las diferencias políticas y que hay que reconstruir el país?

Bueno, es el punto exacto. Ayer estuve frente al hospital general, donde vi los horrores, hablando con una multitud en la esquina, y surgió este mismo punto. ¿Por qué no puede regresar el Presidente Aristide? Él quiere. Así lo dijo. Pero el gobierno no ha renovado su pasaporte diplomático, que ya venció. No le han otorgado un salvoconducto para regresar al país. Es lo único que hace falta.
Si el gobierno de Barack Obama o cualquier otro realmente estuviera dispuesto a apoyarnos, tal vez mejor que todos los C-130 con sus cargamentos, no solamente de alimentos y ayuda médica, sino también de montones de fusiles, podrían mandar un avión a Sudáfrica para recoger a Aristide y traerlo. Sería un gesto que crearía una onda expansiva, un contra-terremoto de esperanza y orgullo popular que podría restituir la fuerza moral que el pueblo necesita para superar esta crísis.

Una pregunta más, y se refiere a las organizaciones populares en este país. ¿Quién tiene el poder aquí? ¿Cómo se organiza el pueblo? Se plantea constantemente el tema de la seguridad para justificar –incluyendo a la ONU- por qué no sale la ayuda del área del aeropuerto, donde esta almacenada, para que llegue a las comunidades.
Es el meollo del asunto. La seguridad es un pretexto. Vemos en todas partes de Haití que la población se organiza en comités populares para limpiar, sacar los cadáveres de los escombros, construir campamentos de refugiados, establecer seguridad para los campamentos de refugiados. Ésta es una población que es autosuficiente, y lo ha sido desde hace muchos años.
Pero no pueden serlo cuando llega grupo de marines con sus M-16 y empiezan por gritarles. El escenario enfrente del hospital general ayer lo decía todo. Las personas entraban y salían del hospital para llevar comida a los suyos o porque necesitaban asistencia y un grupo de soldados de la brigada 82 aerotransportada, apostados frente al hospital, gritaba en inglés a la multitud. No sabían lo que hacían. Creaban más caos en vez de disminuirlo. Habría sido cómico si no fuera trágico.
El pueblo no necesita marines, necesita medicinas. Esa situación resume lo esencial... No necesitan a la ONU. No necesitan ninguna de esas cosas que los medios, Hillary Clinton y los cancilleres extranjeros nos aseguran que necesitan. Esas son cosas que el pueblo haitiano puede hacer por sí mismo y está haciendo para sí mismo.

Muchas gracias, Kim Ives.
Kim Ives escribe para Haiti Liberté. (Foto: Portada de Haiti Liberté).

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viernes, 22 de enero de 2010

Denuncia la AC TyL negligencia criminal del IMSS


Con los huesos de las manos saltados de las articulaciones, la cadera desgastada, el movimiento de los hombros cada vez más limitado y doloroso, doña Juana Puente se sometió a la tortura de desplazarse en camión para acudir a la protesta realizada por la Asociación Civil Tierra y Libertad la mañana del jueves 2l de enero a las puertas del Almacén de Medicamentos del IMSS, anexo a la Sub-Delegación 2 de dicho Instituto, en la Avenida Barragán, al poniente del Parque Niños Héroes de Monterrey.
Como ella, Julia Mejía denunció también la falta de surtido de los medicamentos de segunda elección en casos de artritis reumatoide severa. Para ellas nunca hay Metrotexato en la farmacia, menos el Deflazacort ni mucho menos la Leflunomida (Arava), cuyo precio en las farmacias es de más de $230 la tableta de 100 mg y necesitan 3 nomás para iniciar el tratamiento.
Participante habitual de las acciones combativas de la Asociación, sus compañeras son testigos impotentes de los estragos de la enfermedad que gana inexorablemente terreno frente a la voluntad de lucha de esta sencilla mujer de pueblo, mientras los burócratas del Seguro Social se encogen de hombros cínicamente para devolverle las recetas con la consabida respuesta de aquel desfachatado cómico: “No hay… ¡no hay!”.
Otras pacientes para quienes nada tiene de cómico y si mucho de trágico el riesgo que enfrentan de sufrir una hemorragia cerebral invalidante o mortal, o acortar su vida por un daño renal o una insuficiencia cardiaca, complicaciones de la Hipertensión Arterial, se hicieron presentes en ese acto de protesta para denunciar el desabasto de las farmacias del Seguro que les priva del Telmisartan o del Nifedipino de 30 mg, por lo cual tienen que conformarse con medicamentos que no tienen la misma eficacia para combatir la enfermedad.
Hasta ahora, la Asociación Civil había tomado los casos individualmente, para tratar de resolver uno por uno. Sin embargo, los casos se acumulan y son además una muestra estadística del problema que afecta a miles de asegurados quienes no cuentan con una organización que les ayude a enfrentar este trato que debe catalogarse como una negligencia criminal.
Por esta razón, la Asociación Civil se dirigió ahora al mencionado Almacén, cuyo encargado es Juan Bosco García Ponce para exigirle resolver el problema de desabasto de medicamentos y hacer responsables al mismo Juan Bosco, al Dr. Francisco Fabela Blas, Jefe de Prestaciones Médicas y al Delegado Estatal Jorge Luis Hinojosa, de los daños que su negligencia causa a los pacientes que no reciben oportuna ni regularmente sus tratamientos. Les aseguramos que esta batalla apenas comienza.
Esta es sólo una de las múltiples deficiencias con que el IMSS se hace merecedor del lema que el pueblo lee en sus siglas: “Importa Madre Su Salud” y que diariamente sufren asegurados y derechohabientes.
Contra este déspotico e ineficiente régimen de seguridad social lucha también diariamente la AC “Tierra y Libertad”, a pesar de los cual no dejamos de insistir: exigimos Seguro Social para toda la población, pero con la calidad que se merece la clase obrera, que es la que produce la riqueza de esta sociedad; rechazamos que mediante recortes presupuestales, burocratismo, desabasto de medicamentos y falta de contratación de personal, se quiera igualar al IMSS con esa caricatura que es el “Seguro Popular” de Fox y Calderón.

¿Adiós a Lenin?


Mausoleo de Lenin, Moscu. 21 de enero de 2010.
¿Adiós a Lenin? ¿Es esta la imagen de la tumba de un revolucionario caído en el olvido?
Vladimir Lenin, fundador del Partido Bolchevique (más tarde Partido Comunista, el núcleo dirigente de la primera revolución socialista del mundo), fundador de la Unión Soviética sobre las ruinas del imperio zarista que fuera bastión de la reacción europea, murió el 21 de enero de 1924.
86 años después de su muerte, desmembrada la Unión Soviética y restaurado el capitalismo en Rusia, los nuevos zares no se atreven a desmontar el mausoleo que sigue recibiendo día tras día a visitantes del inmenso país y de todo el mundo. Algunos serán simples turistas, sin duda; otros irán a cerciorarse de que Lenin no ha escapado de su tumba. Pero la gran mayoría estará presente ante a los restos mortales del hombre que consolidó la ciencia fundada por Carlos Marx y Federico Engels para probar que es posible construir la nueva sociedad sin explotados ni explotadores, no importa cuantos tropiezos más haya que sufrir para hacer posible este destino luminoso de la humanidad.

lunes, 18 de enero de 2010

Eduardo Galeano: Los pecados de Haiti


Los pecados de Haití
Por: Eduardo Galeano
La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto
Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.
Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección.
Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.

La coartada demográfica
A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
Y se rió. Los diputados callaron.
Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado..
En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado… de artistas.
En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista
Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros.
Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene “una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización”. Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: “Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses”.
Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: “El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro”.
En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino.
Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: “Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas”. Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro “puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras”.

La humillación imperdonable
En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.
La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad
Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití.
El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.
Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene.
Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.
La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.


NOTA DE PRENSA DEL 19 DE ENERO. CLARO, ES DE LA COMPETENCIA (afp)
Haitianos denuncian ocupación tras llegada de tropas EEUU a palacio nacional
martes 19 de enero, 11:33 AM

PUERTO PRINCIPE (AFP) - Centenares de haitianos asistieron este martes, entre la resignación y la ira, al impresionante aterrizaje de varios helicópteros de tropas estadounidenses en el Palacio presidencial, en un acto considerado por muchos una pérdida de la soberanía.
"Es una ocupación. El palacio es el país, representa nuestro poder, es nuestro rostro, nuestro orgullo", critica Feodor Desanges.
Una semana después del terremoto que devastó la capital haitiana y dejó entre 100.000 y 200.000 muertos, esta fue la primera vez que los haitianos pudieron observar a las tropas enviadas por Estados Unidos en el centro de la ciudad.
"No los he visto distribuyendo comida en el centro de la ciudad, donde la gente necesita urgentemente agua, alimentos y medicamentos. Esto se parece más a una ocupación", lanza Wilson Guillaume, estudiante haitiano de 25 años.
Al menos cuatro helicópteros trasladaron a alrededor de un centenar de soldados paracaidistas de la 82ª división aerotransportada hasta el interior del recinto, ante la mirada atónita de centenares de haitianos, que perdieron sus casas en el sismo y viven como refugiados en los jardines que rodean el palacio.
"El problema es que nuestro gobierno no es bueno. Lo que está ocurriendo hoy en Puerto Príncipe es una vergüenza para la historia y la independencia de Haití", agrega Feodor Desanges.
Las tropas estadounidenses, apostadas hasta el momento en los alrededores del aeropuerto, trajeron consigo abundante agua y comida al palacio, aparentemente con la intención de instalar una pequeña base de apoyo.
Tras las rejas del recinto, centenares de haitianos, muchos de ellos niños, gritaban a los soldados que les dieran agua y comida al verlos descargar sus provisiones.
"¿Vinieron a ayudarnos? ¿Nos traen ayuda ya?", preguntaban los damnificados por el sismo. Una hora después, los soldados abandonaron a pie el palacio para custodiar el hospital general de Haití, desbordado por los heridos.
"La prioridad para ellos es el poder y no dar seguridad al pueblo. Por eso empiezan por el aeropuerto y por el palacio presidencial", lanzó Antoine, que perdió su casa y vive con su familia en los jardines de los Campos de Marte, frente al palacio presidencial.
Davilmar Jonas no duda en contradecir a su compatriota y subrayar que hay "muchos haitianos" que sí creen en las buenas intenciones de Estados Unidos.
"Creo que Estados Unidos sí tiene voluntad de ayudarnos y podremos trabajar juntos en levantar de nuevo el país. No sé por qué empezaron ocupando nuestro palacio pero ellos sí quieren echarnos una mano", asegura este funcionario público.