miércoles, 28 de agosto de 2013

Inicia en Monterrey movimiento por Pensión Universal por Vejez

Yo soy el pensionado / yo soy el olvidado
Aquí estoy presente, pa’ que cumpla el Presidente
A esta voz, 400 pensionados y pensionadas con 65 y más años de edad desafiaron el lluvioso clima del martes 27 de agosto, para invadir el vestíbulo del Condominio Acero en el centro de Monterrey, donde se ubican las oficinas del Delegado estatal de la Secretaría de Desarrollo Social Federal, Pablo Elizondo García.
El motivo: la exigencia de ser incluidos en el 
Programa 65 y Más, prometido públicamente por el ahora Presidente Enrique Peña Nieto cuando era candidato a ese cargo, en el debate del día 6 de mayo de 2012 como “Pensión del retiro para todos los mexicanos”.
Ya como presidente, Peña Nieto olvidó su promesa, confiado en el peso del conformismo que acostumbra al pueblo a aceptar el incumplimiento de las promesas electorales de sus cínicos políticos. Limitó el programa 65 y Más exclusivamente para quienes no tienen pensión alguna, como si la pensión lograda por el resto de las y los trabajadores retirados fuera una concesión de su gobierno que les impidiera recibir la raquítica pensión por edad prometida por él mismo.
Pero el hambre y las deudas espantan modorras. Las pensiones en México tienen la ingrata fama de estar consideradas entre las más bajas del mundo, mientras que su mano de obra  alcanza las jornadas más largas y más explotadas  entre los países con los que se codea en la OCDE. Para la inmensa mayoría de las y los pensionados de México, las míseras pensiones no alcanzan a cubrir las necesidades más elementales de la vida humana.
Por eso están reclamando la pensión por edad negada por Peña Nieto, porque a pesar de su insignificancia (525 pesos mensuales) representa la cuarta parte de una pensión promedio actual. Mientras que las personas mayores pensionadas por los pares europeos de la burguesía mexicana disfrutan su vejez paseando por el mundo, en México se les ve trabajar después de los 70 años como paqueteros o como pepenadores para poder completar el gasto diario.

El Delegado de Sedesol, tras un vano intento de desorientar la protesta, aceptó presentar a la Secretaria de Sedesol Rosario Robles la demanda de las y los pensionados dela Asociación Civil “Tierra y Libertad” y de las colonias proletarias del noroeste de Monterrey, ofreciendo informar la respuesta en las próximas semanas; éstos por su parte, le prometieron ser “una garrapata en el oído” mientras no cumpla su palabra el Presidente, pues están plenamente conscientes de que no se trata sino de que se les devuelva un poco de la riqueza social que contribuyeron a producir durante su larga vida productiva, iniciada por la mayoría desde la más temprana juventud y que hasta ahora solo ha beneficiado a una minoría enriquecida con el sudor ajeno.
El Gral, Francisco Villa (izq., en la foto) arengó a los presentes, conminándolos a evitar los errores que en su época llevaron a su poderoso ejército al fracaso.

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