lunes, 25 de enero de 2010

Más que una teoría conspirativa: "Este terremoto fue precipitado por otro terremoto político y económico impuesto por Washington"


A través de los sucesos actuales de Haiti, importa mucho analizar su historia pasada y presente para comprender mejor la naturaleza rapaz del imperialismo y explicarnos porqué su existencia es consustancial a las desgracias de los pueblos subdesarrollados. Esta entrevista de periodistas democráticos, no reputados como marxistas o comunistas, aporta elementos a los ya conocidos para fundamentar la disyuntiva de esta época: o perece el imperialismo o perecen los pueblos.

Amy Goodman para Democracy now!
Entrevista con Kim Ives, corresponsal de Haití Liberté, con quién hemos estado viajando y trabajando durante nuestra estadía en Haití. Platiquemos de esta tremenda catástrofe. Por supuesto se trata de una catástrofe natural, pero ¿cómo cuadra esta catástrofe con la realidad haitiana? El grado de devastación que estamos viendo no sólo tiene que ver con la naturaleza.
No, desde luego. De hecho, este terremoto fue anticipado por un terremoto político y económico, cuyo epicentro se encuentra a 2.000 millas al norte, en Washington, DC, y desde hace 24 años.
Podemos hablar, en primer lugar, de los dos golpes de Estado perpetrados en un período de 13 años, respaldados por Estados Unidos, que impuso regímenes títeres que los haitianos expulsaron del poder. Pero esos golpes de Estado y las ocupaciones militares posteriores por fuerzas extranjeras -prohibidas por la Constitución haitiana- fueron destructivas no sólo para el gobierno y la soberanía nacional, sino también para los gobiernos y asambleas legislativas locales, las alcaldías y las asambleas electorales locales encargadas de elegir un consejo electoral permanente. Nunca se constituyó dicho consejo electoral permanente, sólo existe de forma provisional y a través de éste, Préval asegura el dominio de su partido.

Para dejarlo claro, te refieres a los golpes de 1991 y 2004 que desembocaron en el despojo y destierro del presidente Jean-Bertrand Aristide. Y hablas de la participación de EEUU en esos golpes.

Así es. En ambos casos las fuerzas armadas estadounidenses sacaron Aristide de Haití. La primera vez pasó su destierro en Washington y la segunda acabó en Sudáfrica, donde ha pasado los últimos seis años.
Esos terremotos políticos impuestos desde Washington vinieron acompañados de terremotos económicos, las políticas económicas que implementaron cuando expulsaron a Aristide, el cual había manifestado una orientación nacionalista que pretendía construir la autosuficiencia nacional de Haití que rechazaba Estados Unidos. Éste quería que se privatizaran las nueve industrias estatales y que se vendieran a los inversores estadounidenses y extranjeros.
Hace unos 12 años, bajo la primera administración de René Préval, se privatizaron la Minoterie d’Haiti and Ciment d’Haiti y las empresas estatales productoras de harina de trigo y cemento. En cuanto al trigo, en estos momentos tenemos una población hambrienta. Podrías imaginar las posibilidades si el Estado contase con una molina robusta para producir harina, el pueblo tendría pan para comer. Se vendió esa empresa a una compañía de la que Henry Kissinger es miembro de la junta directiva. Y punto, se cerró la empresa. Ahora, Haití no cuenta con una molina de trigo, ni estatal ni privada.

¿Dónde consigue su trigo Haití?
Tiene que importarlo, una buena parte procede de EEUU. El otro caso -más irónico- es el de la fábrica de cemento. Se trata de un país cuyos fundamentos geológicos consisten, sobre todo, en la caliza, que es el insumo básico del cemento. Es un país que absolutamente debería y podría tener una empresa productora de cemento, y la tuvo, pero fue privatizada y cerrada apresuradamente. Y comenzaron aprovechando los muelles de la que fue la empresa del cemento para importar el cemento. Así que cuando vemos los miles de edificios de cemento derribados y aplastados, recordamos que se van a necesitar millones de toneladas de cemento, y ahora será necesario importar todo ese cemento en vez de producirlo. Haití bien podría y debería exportar cemento, no importarlo.

Uno de los problemas mas dolorosos para la diáspora haitiana y para las familias en el exterior con seres queridos aquí en Haití es que no han podido averiguar si están vivos. No se han podido comunicar con ellos. Y eso nos lleva al tema de la compañía de teléfonos

Exacto. Teleco fue la sepultura de las empresas estatales en Haití. Durante el golpe de Estado de 1991-1994, los ingresos de Teleco mantuvieron al gobierno exiliado del Presidente Aristide. Una semana antes del terremoto se privatizó esa compañía. La vendieron a una compañía vietnamita, Viettel. Y si tuviéramos en este país una empresa nacional de teléfonos fuerte y dinámica se habría evitado una gran parte de los problemas de comunicaciones que hay. Pero, al contrario, las comunicaciones del país están prácticamente en manos de tres compañías privadas de celulares: Digicel, Voila y Haitel.

Pero alguien podría argumentar que la empresa se privatizó hace una semana porque, por culpa de sus anteriores dueños, era deficiente.

Es precisamente lo que sucedió. El gobierno haitiano, bajo el liderazgo de Préval y sus ministros, saboteó y socavó la empresa. Hace mucho tiempo que mantenemos esta lucha contra la privatización. Hablamos con un sindicalista de Teleco, Jean Mabou, un dirigente sindical. Y éste nos llevó a un cuarto lleno de equipos de telecomunicaciones nuevos y modernos. Nos dijo: "tenemos estos equipos y no nos permiten instalarlos. Están socavando la compañía estatal con el propósito de privatizarla".

Kim, sabes que por desgracia el mundo sólo presta atención cuando hay catástrofes y ahora la atención del mundo está enfocada en Haití. Comenzaste hablando de los dos golpes contra Aristide. Tal vez puedas hacer un breve resumen de la historia de Haití desde 1804.
Ok, en breve. 1804, la primera y última revolución exitosa de esclavos de la historia, la primera república negra del mundo, la primera nación independiente de América Latina, piedra angular de todas las demás revoluciones. Y tuvieron que pasar 60 años para que el gobierno de Abraham Lincoln la reconociera, después de la Guerra Civíl.
En 1915, los marines estadounidenses invadieron el país y se apoderaron del banco central y del gobierno. Se quedaron 19 años, hasta 1934. Después instalaron la Garde d'Haiti, la Guardia de Haití, que operó como un brazo de los marines para proteger los intereses de Estados Unidos en Haití. La ocupación dió a luz en 1957 a la dictadura de François "Papa Doc" Duvalier, quien legó su título de presidente vitalicio a su hijo, Jean-Claude Duvalier, cuando murió en 1971.

¿Y el papel de EEUU en esa historia?
EEUU siempre respaldó a todos esos gobiernos por razones geopolíticas. Haití constituyó el baluarte principal contra el "expansionismo comunista" procedente de la vecina Cuba. Por eso Estados Unidos sostuvo y apoyó militar y económicamente a los regímenes Duvalier, a pesar de la oposición del pueblo Haitiano.

¿Una cleptocracia? ¿Se enriquecieron los dictadores a costa del empobrecimiento del pueblo?
Exacto. Y después, en 1986, se dieron cuenta de que ese modelo estaba creando demasiados "Che Guevaras", demasiadas revoluciones en América Latina y optaron por estas elecciones de fachada para instalar a dirigentes presuntamente más democráticos, pero eran elecciones compradas.
Haití fue el primer país de América Latina que derrotó el esquema electoral promovido por EEUU al elegir para la presidencia a un párroco pobre, Jean Bertrand Aristide. Durante su toma de posesión en 1991, Aristide declaró la segunda independencia de Haití, porque el país quería independizarse del dominio de Estados Unidos y Francia. Y éstos respondieron a los ocho meses con un golpe de Estado. Así comenzó el terremoto político y económico con epicentro en Washington y París desde hace 24 años. Así se perpetró el primer golpe contra Aristide. Lo mantuvieron en exilio durante tres años, durante la administración de George H. W. Bush, pero continuó con Clinton.
A propósito, uno de los compromisos principales de Aristide al llegar a la presidencia fue aumentar el salario mínimo.

La segunda vez que Aristide fue elegido, en 2004, y secuestrado casi de inmediato por las fuerzas armadas y de inteligencia de EEUU, lo botaron y prácticamente dejaron presos al presidente y Mildred Aristide en República Centroafricana. Finalmente acabaron en Sudáfrica, donde residen en la actualidad. No pudieron regresar a Haití debido a la presión de los funcionarios de Estados Unidos. Desde Sudáfrica, el Presidente Aristide declaró en una rueda de prensa que quiere regresar a Haití. He planteado esa inquietud a varias personas aquí. Estados Unidos controla el aeropuerto. El presidente Préval cedió el control sobre el aeropuerto a EEUU. Pero Aristide no ha podido regresar. ¿Qué opinas, si Obama y Preval afirman que el desastre rebasa las diferencias políticas y que hay que reconstruir el país?

Bueno, es el punto exacto. Ayer estuve frente al hospital general, donde vi los horrores, hablando con una multitud en la esquina, y surgió este mismo punto. ¿Por qué no puede regresar el Presidente Aristide? Él quiere. Así lo dijo. Pero el gobierno no ha renovado su pasaporte diplomático, que ya venció. No le han otorgado un salvoconducto para regresar al país. Es lo único que hace falta.
Si el gobierno de Barack Obama o cualquier otro realmente estuviera dispuesto a apoyarnos, tal vez mejor que todos los C-130 con sus cargamentos, no solamente de alimentos y ayuda médica, sino también de montones de fusiles, podrían mandar un avión a Sudáfrica para recoger a Aristide y traerlo. Sería un gesto que crearía una onda expansiva, un contra-terremoto de esperanza y orgullo popular que podría restituir la fuerza moral que el pueblo necesita para superar esta crísis.

Una pregunta más, y se refiere a las organizaciones populares en este país. ¿Quién tiene el poder aquí? ¿Cómo se organiza el pueblo? Se plantea constantemente el tema de la seguridad para justificar –incluyendo a la ONU- por qué no sale la ayuda del área del aeropuerto, donde esta almacenada, para que llegue a las comunidades.
Es el meollo del asunto. La seguridad es un pretexto. Vemos en todas partes de Haití que la población se organiza en comités populares para limpiar, sacar los cadáveres de los escombros, construir campamentos de refugiados, establecer seguridad para los campamentos de refugiados. Ésta es una población que es autosuficiente, y lo ha sido desde hace muchos años.
Pero no pueden serlo cuando llega grupo de marines con sus M-16 y empiezan por gritarles. El escenario enfrente del hospital general ayer lo decía todo. Las personas entraban y salían del hospital para llevar comida a los suyos o porque necesitaban asistencia y un grupo de soldados de la brigada 82 aerotransportada, apostados frente al hospital, gritaba en inglés a la multitud. No sabían lo que hacían. Creaban más caos en vez de disminuirlo. Habría sido cómico si no fuera trágico.
El pueblo no necesita marines, necesita medicinas. Esa situación resume lo esencial... No necesitan a la ONU. No necesitan ninguna de esas cosas que los medios, Hillary Clinton y los cancilleres extranjeros nos aseguran que necesitan. Esas son cosas que el pueblo haitiano puede hacer por sí mismo y está haciendo para sí mismo.

Muchas gracias, Kim Ives.
Kim Ives escribe para Haiti Liberté. (Foto: Portada de Haiti Liberté).

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