jueves, 10 de septiembre de 2009

La radio y los días. ¡Agarraron a los dirigentes!

Julio, 1973. La noticia voló, más que corrió. Se gritaba a distancia, se pasaba la voz y se emprendía la carrera, dejando la pala, la cuchara de albañil o la escoba al olvido.
Cargando a los niños las mujeres, las manos listas para lo que viniese los hombres, pronto el centro de reunión conocido como “la Bandera” era un hervidero de gente que preguntaba, urgía a tomar medidas o se exaltaba llamando a una imposible calma.
El imprescindible equipo de sonido llegó para convocar a los pocos que faltaran de hacerse presentes. En la confusión, lo que destacaba era la alarmante información que tenía ahí a la multitud entre la furia y la angustia:
-- ¡Se llevaron a “los muchachos”! ¡Agarraron a los dirigentes!
Y en retazos se iban sumando detalles:
-- ¡Eran cuatro granaderas con un chingo de policías!
-- Aprovecharon la hora de la comida para pescarlos juntos a todos!
-- ¡Las patrullas salieron voladas de San Cosme! Dijo mi nuera que vio cuando los subieron a puros empujones ¡Alguien tuvo que darles el pitazo porque llegaron directo sobre ellos!
-- ¿Qué estamos discutiendo, mientras los policías seguramente los están torturando? ¡Vamos a tomar camiones y los quemamos si no nos devuelven a nuestros compañeros! Esta propuesta fue aplaudida y seguida de gritos, unos demandando más propuestas y otros exigiendo comenzar con esa medida inmediata en calidad de mientras. Y a secuestrar camiones se dirigía ya la multitud, cuando alguien advirtió:
-- ¡Pero si aquí están los compañeros!
Y efectivamente, ahí estaban los supuestos secuestrados por la policía. Igual de confundidos, contándose para ver si estaban completos, contestaban con más preguntas a las preguntas que a su vez hacía la gente…
-- ¿Qué dónde andaba? ¡Pos comiendo! ¿Y el otro? ¡En el baño! ¿Y aquél otro? ¡Dormido, qué no ven que uno se cansa! ¿Pues qué pasó? ¿A dónde van con tantas piedras?
Aliviada, la masa aleccionada para no depender de los dirigentes, se veía segura por tenerlos ahí, completos, asegurándose una y otra vez que ninguno faltara. No pasaron muchos minutos para que se hicieran la otra pregunta
-- Pero si ellos están aquí, ¿entonces A QUIÉN SE LLEVARON?
-- ¡Los Chicanos! ¡A ellos se los llevaron!
Los Chicanos, grupo de canción protesta que solía hacer presentaciones solidarias en las colonias de posesionarios, habían cantado la noche anterior en Tierra y Libertad y decidieron dormir hasta tarde en el Dispensario de la vecina colonia Mártires de San Cosme. De ahí los levantó la policía, creyendo haber sorprendido a los líderes de Tierra y Libertad. Los Chicanos tuvieron que "cantar" en los separos, sin deberla, y los medios de comunicación tuvieron que guardar sus cámaras en espera de otra ocasión.
(Con muchos años menos y mucho pelo más se ve en la foto a Pepe Charango con Los Chicanos)

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