viernes, 27 de julio de 2012

¿Porqué concentrar la fuerza del movimiento democrático contra Televisa?


Los principales capitalistas monopólicos mexicanos (los dueños de Televisa, Grupo Femsa, Grupo Modelo, Grupo México, Grupo Peñoles,  Kimberly Clark, etc.) agrupados alrededor de Televisa, la cual funciona como portavoz de sus intereses ante toda la sociedad civil y ante el Estado (Gobierno) impusieron como candidato presidencial dentro del PRI a su criatura, Enrique Peña Nieto, en contra de otros aspirantes priístas menos confiables para ellos; para luego  imponerlo como Presidente de México. En esta tarea fueron y están siendo ayudados por su fiel servidor, el colmilludo priísta  y ex presidente, Carlos Salinas de Gortari.
Para asegurarse el triunfo formal electoral y justificar legalmente la imposición de Peña Nieto, los capitalistas monopólicos también compraron a los altos funcionarios del IFE y del TRIFE, quienes tienen encomendada la tarea de declarar a EPN como presidente electo,  haciéndose de la vista gorda ante las groseras y escandalosas violaciones a la Ley Electoral (compra y coacción del voto, rebase de gastos de campaña, lavado de dinero, encuestas manipuladas, etc.), así como ante las violaciones a los derechos democráticos electorales de los ciudadanos que confiaron en las elecciones como un medio pacífico para resolver los graves problemas económicos, políticos y sociales que padece el país.
El fraude electoral no se fabricó en estos tres meses de campaña y en la jornada electoral del 1 de julio: el dinero y el gran poder social concentrado que tienen estos grandes capitalistas se empezó a utilizar desde hace por lo menos seis años para promover e imponer a su criatura EPN como Presidente de México, llevándose “de encuentro”,  aplastando ilegalmente a su principal rival, Andrés Manuel López Obrador, principal representante del capital no monopólico (pequeños y medianos capitalistas) y en quien la mayoría relativa de los votantes confió. Así que de nueva cuenta le están robando la elección.
Cabe señalar que en este sucio enjuague no está Carlos Slim Helú, el hombre más rico del mundo (74 mil millones de dólares), porque sus intereses económicos y políticos concretos se oponen a los de Televisa, ya que quiere contar con su propia señal de TV abierta. En cambio, sì c uenta el equipo Televisa con el multimillonario Norteamericano Bill Gates, uno de sus grandes accionistas  (7.4% de las acciones), además de otros grandes capitalistas extranjeros(*) como Dodge & Cox (8.7%), Oppenheimer Funds, Inc. (6.2%) Lazard Asset Management LLC (4.9%). La familia Azcárraga tiene el 14.7%. En otras palabras, el principal medio televisivo del país que influye de manera decisiva en la mente de millones y millones de mexicanos, no sólo representa los intereses de los grandes capitalistas nacionales, sino también los intereses de capitalistas imperialistas norteamericanos. 
Es por todo lo anterior que la fuerza del movimiento democrático deber ser concentrada en contra de Televisa, cabeza visible y portavoz del grupo de capitalistas monopólicos que quiere imponer a Enrique Peña Nieto como Presidente de México.

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