sábado, 29 de septiembre de 2012

Reforma laboral. Para convertir la derrota en su contrario


Escucha audio referente a esta nota en español por el compañero Gil Verdugo:
Escucha versión del audio anterior en inglés por el compañero Michael Levitas:

Al analizar el proceso que llevó a la aprobación de la Reforma Laboral por el pleno de la Cámara de Diputados, Gilfredo Verdugo afirmó en el programa Mundo Obrero de Radio Tierra y Libertad:
“La iniciativa de Felipe Calderón, aprobada con calidad de preferente para que pudiera ser presentada ante las Cámaras en el final de su período, con el total acuerdo del PAN y el PRI en la parte económica, es una muestra cabal del carácter de clase del Estado mexicano, que manda obedeciendo... a los intereses de la clase capitalista.
“Nadie, absolutamente nadie entre los trabajadores y en su sano juicio –dijo Verdugo- creería realmente que la tal reforma represente algún beneficio para la clase obrera. Pero algo que pasan por alto quienes ahora se duelen por este golpe traidor al proletariado mexicano, es que ésta es sólo la formalización de una reforma a las leyes laborales que hace muchos años se venía aplicando a lo largo y ancho de todo el país.

La reforma, confirmación legal de prácticas de explotación añejas
 “Miles y miles de hombres y mujeres han sido víctimas de la subcontratación desde hace muchos años, con salarios y prestaciones muy por debajo de los contratos colectivos que las empresas pactan con los sindicatos; carecen de antigüedad porque son contratados cada seis meses, carecen de seguridad social y son despedidos en cualquier momento sin atreverse a exigir una liquidación justa porque en la Junta de Conciliación jamás les darán la razón y aceptan resignados, de lo perdido, lo que aparezca.
“Ahora el PRI y el PAN han legalizado las atrocidades que los patrones capitalistas ilegalmente venían cometiendo, beneficiando con la reforma sobre todo a los pequeños y medianos capitalistas, quienes por disponer de menores recursos frente a la crisis, más frecuentemente usaban estos despóticos métodos en perjuicio de sus esclavos asalariados.
¡México, México y otra vez se las...
En cuanto a los partidos políticos, Gilfredo Verdugo hizo esta diferenciación: “Por su ideología y su política patronal, el PAN no tiene necesidad de disfrazar sus intenciones. Para ese partido, lo que es bueno para los patrones, es bueno para México. En cambio, el PRI ha actuado con toda perversidad. Tenía lista su iniciativa de reforma desde el año pasado, pero calculó que al conocerse ésta, acabaría por arrastrar la votación a favor de López Obrador.  Favorecido Peña Nieto fraudulentamente por los árbitros electorales, el PRI tuvo las manos libres para acordar con Calderón la reforma,  pero siempre pretextando el beneficio de los trabajadores. Al montar la aplanadora sobre sus opositores, repitieron el mismo grito de ¡México, México, México!, con el cual festejaron el aumento del IVA de 10 al 15 por ciento, trayendo no tan involuntariamente el recuerdo de la obscena Roqueseñal, como si los violados pudieran compartir la satisfacción de los violadores.

El papel de los partidos de “izquierda” en la aprobación de la reforma
En cuanto a los llamados partidos “de izquierda”, para Gilfredo Verdugo no hay duda del papel de comparsas que están jugando para contribuir a crear ilusiones en una democracia burguesa que finalmente acabará por asestar el golpe contra el pueblo. “Estos partidos sabían perfectamente hacía dónde se encaminaba todo el proceso. Sabían de antemano el resultado de la votación en el pleno. La ‘toma’ de la tribuna, las ‘enérgicas’ denuncias, las gigantescas mantas, etc., fueron solo un aparatoso simulacro frente a la aplanadora que se burló de ellos desde el balcón, demostrando para lo que sirve y servirá la famosa ‘más alta tribuna del país’.
“Otra cosa habría sido si esos diputados y diputadas en solidaridad con López Obrador, su candidato presidencial víctima por segunda vez de un proceso totalmente viciado, hubieran renunciado a su cargo, colocando así al régimen en una crisis política, pues a los ojos de todo el pueblo aparecerían nítidamente quiénes los están entregando amarrados de pies y manos a sus explotadores y frente a ellos, luchando en la calle, denunciando en las fábricas, unos candidatos electos pero renunciados por dignidad.
“Pero estos ‘representantes de izquierda’ ya llegaron al paraíso y no dejarán sus curules con las jugosas dietas y privilegios que les permiten emular la vida que gozan sus odiados enemigos burgueses,  por lo que no pasarán de simular poses de la más feroz, pero inofensiva oposición.
Para rematar, el PRI, sin apoyo del PAN, y más aún con la oposición de éste, preservó el derecho de los líderes vendeobreros para seguir manipulando a discreción a los trabajadores sindicalizados, sin voto secreto, sin registro público de  sindicatos ni de contratos colectivos, sin rendición de cuentas, etc., gracias al voto del diputado del PT Adolfo Orive. ¿Traidor? Claro que no. Sólo es traidor quien, considerado digno de confianza, viola los acuerdos y da la espalda a los principios. El PT y los demás partidos “de izquierda” conocían perfectamente el pasado pleno de traiciones de este oportunista. Peña Nieto sabrá recompensar a él y a Alberto Anaya este oportuno voto.

La derrota puede convertirse en su contrario
Quienes reprochan a la clase obrera y a las masas explotadas y oprimidas su pasividad ante los golpes de sus enemigos, debían comprender primero la profunda y justificada desconfianza que aquéllas tienen, mil veces utilizadas y traicionadas por toda clase de oportunistas y demagogos.
La clase obrera y el pueblo en general tienen que luchar ahora desde más abajo, pero no cabe duda que lo harán. La vapuleada clase obrera no puede lamer la mano que le azota, sólo tiene que reconocer quiénes son sus amigos sinceros. Sus grandes banderas serán las que hasta ahora permanecen ausentes de marchas y proclamas: disminución de la jornada laboral, semana de 40 horas que solo unos cuantos sindicatos disfrutan, aumento salarial no menor de cuatro veces al actual, ley de prevención de riesgos de accidente, seguro del desempleo, etc., junto con la lucha por la democracia electoral para recuperar a los sindicatos como sus instrumentos de lucha.
La votación a favor de la reforma patronal no es ajena a la reciente coyuntura electoral, sino una continuación lógica de ésta, un triunfo que puede convertirse en pírrico si la parte más firme y consecuente de los millones de hombres y mujeres que se involucraron en ella depositando su confianza en un líder carismático a quien la reaccionaria oligarquía mexicana no piensa dar jamás la oportunidad de gobernar,  comprende que la única salida a esta cerrazón antidemocrática  está en construir fuertes organizaciones de masas, de estudiantes, obreros(as), desempleados, campesinos pobres, probados en la lucha diaria y permanente por la solución a las múltiples necesidades que más les afectan, hasta hacerse capaces en su desarrollo ideológico, político y organizativo, de enfrentar y vencer a quienes hasta ahora les han aplastado.

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